De igual forma el destino hizo que estuviésemos juntas en esta fecha tan especial.
Fue tan rico, tan exquisito, tan indescriptible.
Que sentía que comenzaba a olvidarte físicamente, tu cara, tu voz, tus manos, TU PIEL.
Que debía sentirse a fin y simplemente se sintió.
Nos dijimos todo, lo bueno, lo malo y lo doloroso.
Que paradójico que yo crea que vas a volver y que tu creas lo mismo ... E irónico el hecho de que eso no lo sabremos hasta que suceda o no, pero las intuiciones son intuiciones.
Seguir mi vida es lo que quiero, cueste lo que cueste, que más temprano que tarde encontraré el camino.
Siento que no volveré a amar de esta forma sin igual, que nunca antes me había sentido tan confiada de lo que sentían por mí, que la seguridad y la tranquilidad que brindaste no creo exista en otros corazones.
Que si día a día sentía que haz sido lo mejor en mi vida no me equivoqué, quizás me equivoque en creer que esto si sería por todos los días de nuestras vidas.
Y lo dije, te lo dije, aunque ya no seas mi mujer, dicen que más vale tarde que nunca y contigo valen todos los tardes, pero no los nuncas.
Debes aclararte por tu bien principalmente, luego, inevitablemente se producirá daño, que así te lo haces más.
Esto llego hasta aquí. (Es más fácil escribirlo, que decirlo y sentirlo, sobre todo creerlo)
Hasta algún día Bonita Mía.
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