martes, 5 de junio de 2012

Arroz

Mi arroz-dinosaurio se ha extraviado y yo que lo quería tanto, además tenía mi nombre con un apostrofe y una s final, que lindura colgaba de mi muñeca, ¡lo quiero otra vez!. Y van 30 o quizá 31, también 29, no sé cual es el promedio de días que se utiliza para hablar de un mes, sea cual sea, el número de ese promedio es el tiempo que llevas siendo, con nombre y sin apellido, mi más predilecta compañía. Fíjate tú, que igual es más tiempo, y natu no se ha aburrido, de hecho se entretiene y se encanta más de una rulientamente rulosa (aparentemente, ya que no sé si existen rulitos en esa cabeza); me encanta el tono de voz y la manera en que pronuncias ciertas palabras, ¿qué loco no?; me gusta el labio inferior de tu boca (especifiquemos para no ser sesual), los cariñitos de tu mano gigantona, los regaloneos eternos más regaloneos nível dos, y bueno entre otras muchas cosas, que no diré a este blog, está bien que sea una opción de mi cuadernillo que anda no sé dónde, ahí revelaría todo, pero hasta aquí llega para que el escrito tenga algo de desinterés...
Y bueno, en conclusión son sensaciones muy ricas, que espectacular la manera en que giro nuestra relación personal. ¡De la manera que me traes mujer! .
Natalia hace feliz a Natalia, que se entienda, a lo mejor no lo entiende un extraño, pero aquí no llegan extraños, en realidad no llega nadie más que yo, pero si llegase a suceder, no estoy loca, no me hago feliz yo misma, osea sí, pero no soy yo, ¿dejo de escribir?, hasta un próximo beso.

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