Como pasa el tiempo, de un rato a esta parte, cada año me ha pasado más rápido, para ser mas especifica desde que llegue a la gran capital. En los últimos meses, previos al final de mis dieciocho años, o bien, los primeros del año 2012, ha ocurrido un giro bastante sorprendente y bastante acogedor, por así llamarlo. De partida alguna vez te miré algo interrogativa, pero sin saber porque esa sensación de signo de pregunta en la mente. Pafff un encuentro casual, un desliz de los buenos; qué desliz diría yo. Nuevamente pafff, un gustito a algo entre en el tiempo-espacio; y no sé cómo pero ya estamos aquí con un adjetivo en plural, tampoco me interesa el cómo, yo estoy feliz a mis anchas en este lugar. Siento una extraña, ehm, cómo explicar, no sé, no es confianza, -o sí- pero , no, ¿comodidad? , ¡no sé como describirlo!, pero es algo así como si hubiésemos comenzado hace un buen, pero recién estamos iniciando, cómo si ya hubiésemos compartido cada cosa pero la verdad es la primera vez, en su totalidad. ¡Ay Clementine encuentra las palabras y ayúdame a poder explicarme un poquito más!. Entraste por aquí por ellá, por el lugar /tiempo/forma más inesperadamente adecuado, entregas tanta felicidad que da miedo y un poco de duda. Qué diablos, cómo cuesta explicar las sensaciones personales en conjunto. Quería soltar, soltar, fluir, flotar; no, eso ya me ocurre, ¿transmitir?, pavadas aún no se puede. Sigue aquí, acomódate como puedas, pero no salgas de aquí, aún no es tiempo.
Que nuestros besos son la crême de la crême {corazaun}.
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